Los campos de lavanda de Brihuega (Guadalajara) son un espectáculo de color y olor que se reproduce  todos los años con la entrada del verano. En esta ocasión, he cambiado mi habitual método y equipo de fotografía por las perspectivas y tomas cenitales con un dron.

Lo mas maravilloso de la fotografía aérea son las perspectivas, los juegos y efectos que hace el terreno y sus componentes desde el aire sobre la lente de la cámara. Lavanda, suelo agrario, encinas, pinos, caminos, todos estos elementos conforman una bella estampa paisajista.